Entre picante y dulzón, muy aromático y de sabor cálido, el comino parece haber sido creado para su romance con las empanadas del norte argentino. Sin embargo, su origen está muy alejado de las tierras argentinas.
Las semillas más antiguas de comino se encontraron en excavaciones en Siria datadas en el segundo milenio antes de Cristo. En el antiguo Egipto, se usaba tanto en la cocina como en el proceso de momificación.
Los griegos le tenían tanta estima que, durante las comidas, dejaban un pequeño recipiente con comino en el centro de la mesa para que todos se sirvieran a gusto y piacere, al igual que en la actualidad hacemos con la sal y la pimienta. Los romanos heredaron la costumbre y lo usaban en innumerables recetas.
En la India, mientras tanto, desde la antigüedad el comino forma parte de centenares de platos, y a su vez se lo combina con otras especias en diferentes blends.

Rey del Norte. Como muchos otros ingredientes, el comino llegó a América junto con los colonizadores españoles y portugueses. Sin embargo, en nuestro país no encontró la amplitud que tenía en Asia y sus usos gastronómicos se limitan casi siempre a la cocina típica del Norte. Pero lo cierto es que las empanadas norteñas no serían lo mismo sin él.
“Al igual que el pimentón y el ají, el comino es muy utilizado en el Norte porque es un producto que está al alcance de la mano, ya que se cultiva principalmente en Salta , La Rioja y Catamarca”, explica el cocinero Tatu Rizzi.
“Cómo aporte al sabor le da profundidad a las comidas, y antiguamente se usaba para aplacar el sabor de la grasa”, agrega. “El comino, el ají molido y el pimentón se usan los tres combinados, para que se balancee el sabor del comino que es intenso y penetrante”.

En el mundo. Esa capacidad de darle relieve la dulzura natural presente en varios alimentos, y más dimensión a las carnes, hace que el comino también esté presente en los kebabs marroquíes, los adobos de las carnes asadas norteamericanas, y el chile con carne mexicano.
En Cuba, mientras tanto, forma parte del mojo criollo, un aderezo que se utiliza para condimentar carnes, pescados, cerdo asado y tubérculos.
Tradicionalmente también se reconocen sus cualidades medicinales como diurético y aperitivo, para estimular la producción de leche en mujeres que dan de mamar y como sedante, entre otras propiedades.
Si bien Argentina cuenta con una pequeña producción local de comino, alcanza no más de 900 toneladas, volumen que no llega a cubrir el 50% de la demanda para consumo interno. Así, también se importa comino asiático, principalmente de India y Siria.