“Hay que elegir un matambre tierno, hervirlo no muy cocinado ni muy duro tampoco. Pico en pequeños cubos, le pongo cebolla verde, y muelo en un mortero el comino, la pimienta y el ají, para que conserve su aroma y su sabor”.

Así le describía la tucumana Sara Figueroa al periodista Pedro Solans los secretos de sus empanadas, que la llevaron a ser la primera campeona de la Fiesta Nacional de la Empanada de San Miguel de Tucumán (y repetir el título tres veces), y a que todos los turistas la buscaran en las inmediaciones de la Casa ¿Histórica de Tucumán, donde se sentaba con su canasto y su pañuelo blanco en la cabeza a vender sus delicias.
Sara cocinó a pedido para famosos y presidentes. Mirtha Legrand, Néstor y Cristina Kirchner, y Raúl Alfonsin aplaudieron sus creaciones. Se decía que Carlos Menem se hacía llevar a Buenos Aires sus empanadas en avión. Incluso tiene una zamba compuesta en su honor por Ariel Ramírez y el Dúo Renacimiento.

La receta de Sara fue herencia de su madre, quien falleció a los 104 años, aunque la preferencia por el matambre y el agregado de comino fueron su toque propio. Para la masa utilizaba harina, salmuera, agua y grasa, uniéndola bien sin amasar demasiado y dejando reposar dos veces: una antes de armar pequeños bollos y luego convertirlos en tapas, y otra antes de armar las empanadas.

Nacida en Famaillá, mantuvo casi hasta el momento de su fallecimiento -ocurrido en el 2019, cuando tenía 89 años- la rutina de comenzar su día a las 4.30 de la madrugada para comenzar a cocinar y tener las empanadas listas cinco horas después con la ayuda de dos asistentas. “Todos los días las mismas caras me saludan con mucho cariño y amabilidad. A mí la gente me quiere y cuando me dicen famosa, yo les digo que no, que soy la Sara y nada más”, supo decirle a La Gaceta de Tucumán.
Su récord fue el de hacer 5000 empanadas en dos días y, para las celebraciones del Bicentenario, la demanda fue tal que llegó a cocinar 30 docenas por jornada. Uno de sus sueños era el de crear la empanada más grande del mundo, con 300 kilos de carne. ¿Habrá alguien que se anime a homenajearla recogiendo el desafío?